jueves, 4 de febrero de 2010

Experiencias en la Nieve

Cuando el viernes 29 de enero se suspendió la excursión a la nieve. Me llevé una gran desilusión pero cuando el lunes 2 de febrero me comunicaron que podíamos ir al día siguiente me dieron una gran alegría, aunque no lo exterioricé, por una parte al hacer algo nuevo y salir de la monotonía diaria del centro y por otra experimentar algo que en el fondo me atraía me hizo ir para mi casa muy feliz y, nada más llegar a ella se dieron cuenta que es día llegaba contento.


Y llegó el día de salir de casa ya preparado, desde le centro salimos para Fuentes de Invierno a las 11 de la mañana.

Cuando llegamos nos sorprendió que, para ser un día de entre semana, había mucha gente. Hasta teníamos ocupado el aparcamiento para personas con movilidad reducida

Nos recibieron los monitores y mientras ellos iban a preparar el material nosotros fuimos a la cafetería a comer. Cuando terminamos , Analía, Mario y José Manuel nos llevaron a donde estaban los monitores. Subimos todos en una cosa que creo que se llama telesilla hasta el sitio donde nos montaron en las sillas en las que íbamos a descender. Nos subieron en ellas y hasta nos taparon con una manta.

Una cosa que se me había olvidado contar es que hacía mucho frío.

El monitor que me atendió a mi, que por cierto era muy amable, me explicó lo que tenía que hacer mientras bajaba. Cuando empezamos a descender sentí una sensación extraña. Pensaba que no me pasaría nada porque el monitor era experimentado y estaba haciendo una cosa que era normal para él y es, como cuando te subes en un avión que confías en el piloto porque si no no te subirías.

Durante la bajada paramos varias veces a descansar y contemplar el paisaje. Durante estas paradas me explicaba que era lo que hacía bien y lo que hacía mal, así hasta que llegamos abajo.

Fue una experiencia que me gustaría volver a repetir ya que puede más la sensación de aventura que, no se si llamarlo así, la sensación de miedo o respeto, a esto último no sé ponerle una palabra determinada.

Volvimos a la cafetería cuando terminamos de bajar y luego partimos para Gijón. Ya eran las siete y pico de la tarde.

Al final pensé que había pasado un buen día, diferente y agradable y que en otra ocasión, si puedo, volveré a repetir.

Jairo Moreno Sierra




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